En relación a organizaciones sociales, se conoce como autogestión al conjunto de acciones que permiten que la organización genere ingresos sin depender de donantes, cooperantes ni organismos gubernamentales. Es importante destacar que se suele confundir «sin fines de lucro» con la ausencia de generación de ingresos; sin embargo, una organización social puede vender productos o servicios pero sin obtener utilidad o invirtiendo cualquier superávit en sus actividades, para mantener así su condición de no lucrar.

Una organización puede hacer autogestión de diversas maneras, siendo la más tradicional la coordinación de actividades de esparcimiento que tengan un costo para cada persona que desee participar; por ejemplo, un bingo, un almuerzo solidario, una cena de gala, un desfile de modas. Todas estas actividades, coordinadas además con la ayuda de voluntarios y donaciones, constituyen iniciativas de autogestión que contribuyen a la sostenibilidad de la organización.

Otra forma de autogestión es la venta de servicios provistos por la organización en base a su experiencia, por ejemplo, consultorías o asesorías a empresas que permiten generar ingresos para financiar la operatividad de la entidad.

De la misma forma, una organización social, puede vender productos, tales como manualidades creadas por sus beneficiarios o voluntarios, de tal forma que se generen ingresos para cubrir los gastos relacionados a algún proyecto o actividad de la entidad.

¿Te resultó útil esta información?

Etiquetas:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *